La escuela está llena de imágenes; cabildos y escarapelas en los actos escolares, ilustraciones en manuales, personajes de cartulina en los pasillos y paredes de las aulas. ¿Estas imágenes, son sólo un ornamento para ponerle color a la escuela o están pensadas como recursos didácticos, como parte de los procesos de aprendizaje? ¿Qué nos dicen las imágenes escolares? ¿Qué muestran y cómo están realizadas? ¿A qué discursos responden esas imágenes?.
Desde finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI, la experiencia visual tomó mayor protagonismo debido al desarrollo de las nuevas tecnologías. Paradójicamente contamos como docentes con escasas habilidades y herramientas para analizar la complejidad de las mismas.
Los estudios sobre la imagen escolar son muy recientes, forman parte de los nuevos enfoques que se han producido en el campo de la Educación Artística y que tienen que ver con la reflexión y el estudio de la Cultura visual.
Los aportes de la cultura visual permiten comprender que las imágenes son dispositivos que crean y discuten significados, que incorporan siempre un conjunto de representaciones, intereses y de presupuestos acerca del mundo, que están mediados por pretensiones de verdad y muchas veces disociadas del contexto.
Entonces, podríamos decir que las imágenes ponen en juego una serie de saberes y disposiciones que exceden en mucho a la imagen en cuestión. En esta dirección la preocupación por las imágenes de sí y de los otros, por la política y pedagogía de la imagen, cobra nueva importancia la forma que tenemos de pensarnos a nosotros mismos, y de pensar a los demás, se da en el marco de estereotipos, formas, íconos, que nos vienen provistos por esta cultura en la vivimos En base a estas teorías, y como educadores nos preguntamos cómo cuestionar y proponer una mirada crítica sobre la presencia de las imágenes en la escuela.
Desde finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI, la experiencia visual tomó mayor protagonismo debido al desarrollo de las nuevas tecnologías. Paradójicamente contamos como docentes con escasas habilidades y herramientas para analizar la complejidad de las mismas.
Los estudios sobre la imagen escolar son muy recientes, forman parte de los nuevos enfoques que se han producido en el campo de la Educación Artística y que tienen que ver con la reflexión y el estudio de la Cultura visual.
Los aportes de la cultura visual permiten comprender que las imágenes son dispositivos que crean y discuten significados, que incorporan siempre un conjunto de representaciones, intereses y de presupuestos acerca del mundo, que están mediados por pretensiones de verdad y muchas veces disociadas del contexto.
Entonces, podríamos decir que las imágenes ponen en juego una serie de saberes y disposiciones que exceden en mucho a la imagen en cuestión. En esta dirección la preocupación por las imágenes de sí y de los otros, por la política y pedagogía de la imagen, cobra nueva importancia la forma que tenemos de pensarnos a nosotros mismos, y de pensar a los demás, se da en el marco de estereotipos, formas, íconos, que nos vienen provistos por esta cultura en la vivimos En base a estas teorías, y como educadores nos preguntamos cómo cuestionar y proponer una mirada crítica sobre la presencia de las imágenes en la escuela.
¿Podría ser una posibilidad dar mayor protagonismo a las imágenes realizadas por los niños?
LOS INVITO A SEGUIR PROBLEMATIZANDO!



